Una operación internacional liderada por la Fuerza de Ataque del Centro de Estafas del Departamento de Justicia de Estados Unidos logró congelar más de tres millones de dólares en criptomonedas vinculadas a redes de fraude que operan principalmente desde el sudeste asiático. La acción contó con la participación de Coinbase, agencias de seguridad y varias empresas tecnológicas en un esfuerzo coordinado para interrumpir esquemas de estafas dirigidos a ciudadanos estadounidenses.
Según informó Coinbase, la iniciativa formó parte de una semana de operaciones enfocadas en desarticular la infraestructura utilizada por organizaciones criminales dedicadas a fraudes de inversión y esquemas conocidos como “pig butchering”, una modalidad que consiste en ganarse la confianza de las víctimas para inducirlas a invertir en plataformas fraudulentas de criptomonedas.
La operación también involucró a Meta, Microsoft y Starlink, que colaboraron en la identificación y desmantelamiento de servidores, servicios de alojamiento y otras herramientas tecnológicas utilizadas por las redes criminales. Como resultado, se interrumpió la actividad de más de 1.4 millones de cuentas vinculadas a fraudes en plataformas de correo electrónico y redes sociales. Las acciones permitieron además varias detenciones realizadas por el Centro Antiestafas Cibernéticas de la Policía Real de Tailandia.
De acuerdo con datos del FBI, las pérdidas sufridas por estadounidenses a causa de estafas relacionadas con criptomonedas e inteligencia artificial superaron los 11.000 millones de dólares durante 2025, siendo los fraudes de inversión una de las modalidades más perjudiciales para las víctimas. Las autoridades consideran que estas operaciones criminales continúan expandiéndose mediante redes transnacionales que combinan tecnología, ingeniería social y activos digitales.
Coinbase destacó que la tecnología blockchain ofrece a los investigadores una ventaja significativa debido a la trazabilidad permanente de las transacciones. La coalición internacional también incluyó al FBI, el Servicio Secreto de Estados Unidos y organismos de seguridad de Reino Unido, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Tailandia. La ofensiva se suma a otras operaciones recientes que han permitido congelar cientos de millones de dólares en activos digitales y cerrar centros de estafa en Asia, Europa y Medio Oriente.












