Autoridades de EEUU y de Venezuela estarían revisando los balances financieros de Bancamiga en busca de posibles irregularidades financieras relacionadas con la gestión de José Simón Elarba e Ibrahim Velutini en Compass Bank de Dominica. Entre ellas: adquisición de empresas, operaciones cambiarias, negocios con petróleo, pago de deudas de Fospuca, Colegio Jefferson, FIAT y otras irregularidades que habrían producido un daño importante en el balance patrimonial de ambos bancos.
Fuentes de CCD aseguran que Carlos Erik Malpica Flores – considerado uno de los hombres de mayor confianza financiera de Maduro y Cilia Flores y señalado durante años como socio de José Simón Elarba – habría manifestado recientemente ante el entorno del gobierno provisional encabezado por Delcy Rodríguez que tanto Elarba como él estarían dispuestos a “entregar todo lo que les sea solicitado” a cambio de evitar consecuencias judiciales.
La entrada de Elarba al ecosistema financiero
José Simón Elarba Haddad inició sus actividades comerciales en el estado Monagas, vinculado inicialmente al negocio de colchones y artículos para el hogar. Luego adquirió Divenca. Posteriormente expandió su actividad empresarial gracias, según versiones del entorno financiero venezolano, a créditos blandos facilitados cuando un familiar ocupaba cargos ejecutivos en el antiguo Banco Industrial de Venezuela.
Con el paso de los años, Elarba consolidó relaciones con figuras clave de la boliburguesía y el chavismo, particularmente con Gonzalo Tirado del que fue socio y operador; y luego con Carlos Erik Malpica Flores, ex Tesorero Nacional y ex vicepresidente de Finanzas de PDVSA. El propio Elarba admitió públicamente años atrás que Malpica era “bastante amigo” suyo.
Su crecimiento empresarial tomó fuerza tras la adquisición de Fospuca en 2014, empresa recolectora de basura que terminó convirtiéndose en un actor dominante en municipios estratégicos del este de Caracas como Baruta, Chacao y El Hatillo. La gestión ha estado marcada por numerosas denuncias sobre aumentos tarifarios arbitrarios, presión indebida sobre comerciantes y vínculos políticos irregulares con estructuras municipales ligadas al partido político Fuerza Vecinal.
Compass Bank, Velutini y los hermanos De Grazia
Dentro del entramado financiero de Elarba aparece la figura de Ibrahim Velutini Sosa, presidente de Compass Bank and Trust Corporation, entidad offshore radicada en Dominica. Fuentes del sector financiero venezolano sostienen que Velutini llegó al control de Compass Bank de la mano de los hermanos Daniel y Carmelo De Grazia – propietarios del banco – quienes utilizaron la institución como plataforma internacional complementaria de operaciones vinculadas a Bancamiga.
Investigaciones periodísticas y documentos judiciales han señalado que Bancamiga y Compass Bank operaban como piezas de un mismo circuito financiero utilizado para movilizar recursos asociados a ventas de petróleo venezolano en mercados alternativos, operaciones con criptomonedas y pagos internacionales diseñados para evadir restricciones y sanciones.
De acuerdo con testimonios judiciales recientes, Daniel De Grazia denunció que mientras él y su hermano permanecían detenidos acusados de ser parte de la trama PDVSA-Cripto, fueron obligados a ceder el control accionario de Compass Bank a favor de Ibrahim Velutini mediante presiones ejercidas desde organismos de seguridad del Estado venezolano.
La toma de Bancamiga y Bangente
Tras la caída de los hermanos De Grazia y de Samark López en el marco del caso PDVSA-Cripto, José Simón Elarba emergió como nuevo hombre fuerte de Bancamiga. Los hermanos De Grazia han denunciado públicamente que la toma del banco se produjo mientras los accionistas originales permanecían presos e incomunicados, utilizando presiones judiciales y regulatorias para transferir el control accionario a favor del grupo encabezado por Elarba.
Las denuncias incluyen además la supuesta apropiación de más de una decena de empresas tecnológicas, inmobiliarias y financieras pertenecientes al grupo De Grazia, así como el presunto uso de fondos depositados en Compass Bank para cancelar obligaciones personales y empresariales vinculadas a Elarba y Malpica Flores, adquisiciones privadas y otros negocios relacionados con el entorno del régimen.
El mecanismo utilizado para la toma de control de Bancamiga habría sido similar al aplicado en el caso de Bangente, entidad microfinanciera venezolana que entre 2023 y 2024 terminó bajo control de un grupo encabezado formalmente por el abogado Raúl Reyes Revilla, vinculado a José Simón Elarba y a personas cercanas a Carlos Erik Malpica Flores.
Operaciones bajo la lupa
Entre los aspectos que estarían siendo revisados por autoridades financieras estadounidenses destacan:
- Operaciones cambiarias y emisión de instrumentos financieros en divisas.
- Transferencias entre Bancamiga y estructuras offshore en Dominica.
- Uso de empresas vinculadas para compra de activos inmobiliarios y corporativos.
- Movimientos relacionados con exportaciones petroleras y pagos en criptomonedas y en efectivo.
- Transferencias presuntamente utilizadas para cancelar obligaciones personales y empresariales de Elarba y Malpica Flores.
- Posibles inconsistencias patrimoniales derivadas de adquisiciones ejecutadas tras la caída de los antiguos accionistas del banco.
Si Elarba y Malpica Flores estarían dispuestos a “entregar todo lo que se les solicite” para evitar sanciones o consecuencias legales, habría que auditar y evaluar el tamaño del daño ocasionado. Inmediatamente surgen preguntas clave que apuntan a posibles negociaciones de poder, protección política y manejo de información sensible.
¿Qué significa exactamente “entregar todo”?
¿Activos financieros, participación accionaria, empresas, información sensible o control de estructuras bancarias?
¿A quién le entregarían esos activos o información?
¿Al entorno de Delcy Rodríguez, a sectores del chavismo en disputa interna o a organismos internacionales?
¿Se trata de una negociación política para garantizar impunidad?
¿Existe una operación de contención de daños dentro del oficialismo ante el avance de investigaciones financieras?
¿Qué información manejan Elarba y Malpica sobre operaciones petroleras, criptomonedas y estructuras offshore?
¿Podrían comprometer a otros funcionarios o empresarios vinculados al esquema PDVSA-Cripto?
¿Qué papel jugaron Bancamiga y Compass Bank en las operaciones internacionales bajo sanciones?
¿Fueron utilizados como plataformas para pagos paralelos, triangulación financiera o manejo de fondos vinculados al petróleo venezolano?
¿Qué ocurrió realmente con los activos de los hermanos De Grazia?
¿Hubo apropiación irregular de empresas, fondos y estructuras financieras aprovechando las detenciones?
¿Por qué Elarba no ha sido sancionado internacionalmente pese a sus reiterados vínculos con operadores financieros del chavismo? A pesar de que su socio, Malpica Flores, ha entrado, salido y vuelto a entrar en la lista OFAC.
¿Existe cooperación activa con sectores de poder o con organismos externos?
¿Qué información financiera poseen las autoridades estadounidenses sobre Compass Bank y Bancamiga?
¿Se investigan transferencias, cuentas corresponsales, operaciones en criptomonedas o estructuras en Panamá y Dominica?
¿Qué implicaciones tendría una eventual ruptura entre el grupo de Delcy Rodríguez y el entorno de Malpica Flores?
¿Estamos ante una reconfiguración interna del poder financiero del chavismo?
¿Puede producirse una intervención o revisión internacional sobre Bancamiga y Compass Bank?
¿Existen riesgos de sanciones, bloqueos o investigaciones por lavado de dinero?
La gran incógnita ahora es cuánto están dispuestos a revelar Elarba y Malpica Flores para preservar su posición dentro del nuevo mapa de poder financiero y político venezolano… y a quiénes podrían arrastrar en el proceso.











