Chevron dio este lunes un paso estratégico para reforzar su control sobre el negocio del crudo extrapesado en Venezuela tras firmar dos acuerdos clave con PDVSA que amplían su presencia en la Faja del Orinoco, el corazón petrolero del país. Con información de Chevron.
El movimiento central del pacto fue un intercambio de activos que elevó la participación de la petrolera estadounidense en Petroindependencia desde 35,8% hasta 49%, al tiempo que incorporó el bloque Ayacucho 8 al proyecto Petropiar, el mayor activo de Chevron en territorio venezolano. A cambio, la compañía cedió dos bloques de gas costa afuera —incluido el codiciado campo Loran— y su participación en un pequeño proyecto petrolero en el occidente del país.
La firma de los convenios se produjo en presencia de Delcy Rodríguez y de altos ejecutivos encabezados por Javier La Rosa, presidente de Activos Base y Países Emergentes de Chevron. Se trata de uno de los primeros grandes acuerdos de expansión desde la reforma de la ley petrolera aprobada en enero, diseñada para facilitar mayor inversión extranjera en el sector energético venezolano.
Con esta operación, Chevron fortalece su posición como principal socio de PDVSA en empresas mixtas y se coloca en una posición privilegiada para elevar la producción de crudo pesado en medio de la esperada entrada de nuevos competidores internacionales. Actualmente, sus asociaciones con la estatal producen unos 260.000 barriles diarios, cerca de una cuarta parte del bombeo nacional, y la empresa ya proyecta un crecimiento de hasta 50% en los próximos dos años.
El canje también reordena el tablero gasífero regional. La salida de Chevron del campo marino Loran abre la puerta para que Shell asuma su desarrollo junto al yacimiento Manatee, en Trinidad y Tobago, en un proyecto unificado que podría acelerar la producción de gas en una reserva estimada en 7,3 billones de pies cúbicos. Para Trinidad, urgida de nuevos suministros para sostener su negocio de gas natural licuado, este movimiento podría convertirse en la vía más rápida para recuperar volumen exportable. 
Más allá del intercambio técnico, el acuerdo confirma que la nueva etapa de apertura energética en Venezuela está girando alrededor de la Faja del Orinoco, donde Chevron busca consolidar escala, eficiencia operativa y mayor peso estratégico en la seguridad energética regional.











