El ecosistema DeFi de Solana recibió un duro golpe tras el ataque a Drift Protocol, una de sus principales plataformas de trading y préstamos, que confirmó el robo de aproximadamente 280 millones de dólares. Con información de Binance.
El protocolo suspendió depósitos y retiros mientras trabaja con empresas de seguridad, exchanges y autoridades para rastrear los fondos robados. Aunque en un principio se pensó en una falla técnica, la investigación preliminar apunta a un problema más delicado: los atacantes habrían tomado control de los permisos internos del protocolo mediante ingeniería social y manipulación de firmas de seguridad.
En términos sencillos, los hackers no rompieron el código principal, sino que lograron engañar o comprometer a quienes autorizan operaciones clave dentro de Drift. Con ese acceso, cambiaron reglas internas del sistema, inflaron el valor de un token falso y lo usaron como garantía para retirar activos reales como USDC.
El caso también salpicó a otros proyectos conectados al ecosistema de Solana, varios de los cuales suspendieron temporalmente funciones para evitar un efecto dominó.
La reacción del mercado fue inmediata: el token DRIFT cayó más de 40% en 24 horas, reflejando la pérdida de confianza de inversionistas y usuarios.
Más allá del monto robado, el incidente deja una lección clave para la industria: en DeFi no solo importa la seguridad del código, sino también la protección de las claves, firmas y procesos humanos que controlan el protocolo.











