Los manuscritos atribuidos al exjefe de inteligencia chavista Hugo Carvajal, conocidos como los escritos del “Pollo”, incorporan un nuevo y perturbador elemento al retrato del poder en Venezuela: la existencia de un sistema de control espiritual ejercido desde Cuba sobre Nicolás Maduro, que habría incluido rituales religiosos de alto costo financiados con recursos del Estado. Con información de Libertad Digital.
De acuerdo con esos documentos, entregados a la Audiencia Nacional antes de la extradición de Carvajal a Estados Unidos, Maduro no solo mantuvo una relación política y económica de subordinación con La Habana, sino que habría sido sometido a prácticas religiosas dirigidas desde la isla como parte de un mecanismo de influencia y control personal. El manuscrito señala expresamente que el dirigente venezolano fue “sometido a un control espiritual por Fidel Castro”, que dicho proceso incluyó un “bautismo en Cuba” y que su padrino habría sido el mayor general Carlos Osorio, figura clave del chavismo con amplio poder durante los gobiernos de Hugo Chávez y Maduro.
Según el texto, esa influencia espiritual habría servido para justificar y “perdonar” decisiones desastrosas de gestión, en un contexto en el que Venezuela se hundía en una crisis económica y social sin precedentes, mientras el régimen consolidaba su dependencia de Cuba. Los manuscritos también afirman que Maduro ordenó el uso de un avión de PDVSA para trasladar a un ministro de Finanzas con 500.000 dólares en efectivo destinados al pago de uno de estos rituales religiosos, un dato que refuerza la mezcla de superstición, poder y uso discrecional de fondos públicos.
Las referencias a la brujería, la santería y otras prácticas místicas no son nuevas en el universo chavista. Durante años circularon versiones sobre rituales, consultas a videntes y ceremonias espiritistas en los más altos niveles del poder. El propio Maduro fue vinculado en el pasado con ritos santeros y con un viaje para entrevistarse con el gurú indio Sai Baba, quien afirmaba ser la reencarnación del dios Vishnú. Antes que él, Hugo Chávez también fue señalado por su cercanía al espiritismo y a prácticas religiosas sincréticas, pese a declararse cristiano.
El periodista y escritor venezolano David Placer, autor del libro El dictador y sus demonios, documentó estas prácticas como parte de una estructura de poder cerrada, sectaria y opaca que terminó por secuestrar al Estado venezolano. Ya en 2015 había advertido sobre la presencia de santería y brujería caribeña en el entorno presidencial y sobre la existencia del llamado “Salón de las Brujerías” en el Palacio de Miraflores, símbolo de cómo lo esotérico se entrelazó con la toma de decisiones políticas.
En este contexto, los manuscritos de Carvajal refuerzan la tesis de que la santería cubana, popular en varios países del Caribe y conocida por rituales como el ebbó —que incluye sacrificios animales para resolver problemas de poder, dinero o salud—, habría sido utilizada como una herramienta adicional de dominación sobre Maduro y, por extensión, sobre la estructura del régimen venezolano. Más allá de lo anecdótico, el contenido de estos documentos plantea interrogantes inquietantes sobre hasta qué punto el control político de Venezuela incluyó también mecanismos simbólicos, religiosos y psicológicos, diseñados para asegurar la obediencia absoluta del dirigente hoy detenido por la justicia estadounidense.











