Las licencias otorgadas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos para autorizar determinadas operaciones comerciales con Venezuela mantienen exigencias de cumplimiento normativo destinadas a garantizar la transparencia de las transacciones financieras y prevenir riesgos asociados al lavado de dinero, la legitimación de capitales y el financiamiento del terrorismo. La flexibilización de las restricciones no supone una eliminación de los controles aplicables a las empresas que participan en actividades económicas vinculadas con el país.
Así lo explicó Cándido Ramírez, abogado especialista en cumplimiento normativo y doctor en Derecho y Derecho Penal Económico, durante una conversación con Alejandro Terán en el programa Hablemos de Energía. El especialista sostuvo que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), adscrita al Departamento del Tesoro estadounidense, ha modificado el marco de autorizaciones para determinadas operaciones con Venezuela, particularmente en el sector energético, como parte de los cambios introducidos en el régimen de sanciones.
Ramírez destacó la importancia de la Licencia General 46 dentro de este nuevo escenario regulatorio y señaló que las empresas deben contar con mecanismos de compliance para identificar, evaluar y mitigar los riesgos derivados de sus operaciones. Estos sistemas comprenden procedimientos de debida diligencia, identificación de clientes y beneficiarios finales, monitoreo de transacciones y evaluación de posibles vínculos con personas o entidades sujetas a sanciones internacionales.
El especialista explicó que el cumplimiento normativo constituye una estructura interna de prevención frente al lavado de activos y el financiamiento del terrorismo, sustentada en matrices de administración de riesgos y mecanismos de supervisión. Añadió que las empresas deben considerar tanto las disposiciones aplicables de la OFAC como el marco jurídico venezolano en materia de prevención de la delincuencia organizada y legitimación de capitales.
Durante la entrevista, Ramírez señaló que las autorizaciones emitidas por el Departamento del Tesoro representan una flexibilización de determinadas sanciones económicas, pero advirtió que las compañías beneficiadas deben respetar las condiciones y limitaciones establecidas en cada licencia. En consecuencia, la posibilidad de realizar transacciones internacionales no constituye una autorización irrestricta para operar ni exime a las empresas de sus responsabilidades legales.
El nuevo escenario plantea desafíos para las compañías petroleras, los intermediarios comerciales y las instituciones financieras que participan en operaciones relacionadas con Venezuela. La identificación del origen y destino de los fondos, la trazabilidad de los pagos y la verificación de las contrapartes continúan siendo elementos fundamentales para reducir riesgos de incumplimiento, especialmente en un sector históricamente expuesto a investigaciones sobre corrupción y operaciones financieras irregulares.











