La Frontera Entre Ecuador y Colombia Se Consolida Como Corredor de Cocaína y Minería Ilegal Bajo Control de 12 Grupos Criminales

La frontera colombo-ecuatoriana se ha convertido en un ecosistema criminal donde al menos 12 grupos disputan cocaína, oro ilegal y rutas de exportación hacia EE.UU. y Europa.

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Foto Archivo

La frontera entre Ecuador y Colombia dejó de ser hace años una simple línea geográfica para transformarse en uno de los corredores criminales más complejos de América Latina. Un reciente análisis divulgado por Infobae, con base en un reporte de InSight Crime, advierte que al menos 12 organizaciones delictivas se disputan el control de la producción de cocaína, las rutas de salida hacia puertos ecuatorianos y la minería ilegal de oro en zonas amazónicas.

El informe describe una estructura transnacional donde convergen disidencias armadas colombianas, bandas ecuatorianas y socios internacionales. En el lado colombiano, los Comandos de la Frontera mantienen control territorial sobre zonas de Putumayo y corredores limítrofes, desde donde protegen cultivos, laboratorios y pasos clandestinos. Del lado ecuatoriano, grupos como Los Choneros, Los Lobos, Los Tiguerones y Los Lagartos se disputan la logística, el acopio, la seguridad armada y la exportación de cargamentos con destino a Estados Unidos y Europa.

La relevancia del corredor no se limita al narcotráfico. La minería ilegal se ha consolidado como una economía paralela en expansión, especialmente en Sucumbíos y otras zonas de la Amazonía ecuatoriana, donde estructuras criminales controlan territorios ricos en oro, imponen condiciones de explotación y utilizan esta actividad para financiar operaciones y blanquear capitales. Este patrón replica el modelo observado en otras regiones de Sudamérica, donde el crimen organizado diversifica ingresos entre cocaína, extracción ilegal y redes financieras opacas.

Uno de los puntos más delicados del reporte es la creciente participación de carteles mexicanos y redes europeas, que operan a través de socios locales para consolidar cargamentos y coordinar envíos. Esto ha convertido a Ecuador no solo en ruta de paso, sino en un nodo logístico y financiero clave dentro del mercado global de la cocaína, con impacto directo en la violencia fronteriza, la corrupción institucional y la expansión de esquemas de lavado de dinero ligados al oro ilegal.

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