La hidrovía Paraná-Paraguay se consolidó como uno de los corredores fluviales más utilizados para el tráfico internacional de cocaína, según un informe del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) de Uruguay. El estudio sostiene que las organizaciones criminales aprovechan las debilidades en los controles y la fragmentación institucional para trasladar cargamentos ocultos hacia Europa, Asia y Oceanía.
Diversas investigaciones muestran un mismo patrón. En noviembre de 2025, las autoridades belgas incautaron 381 kilos de cocaína ocultos bajo la modalidad rip-off o “gancho ciego” en un contenedor de arroz que había partido desde Montevideo y recorrido varios puertos antes de llegar a Amberes. Un año antes, Portugal decomisó 3.600 kilos de cocaína en un contenedor de harina de soja procedente de Paraguay, mientras que en abril de 2025 fueron hallados 469 kilos en el buque MV Ceci, vinculado a una carga que pasó por la hidrovía.
El informe señala que la droga producida en Bolivia y Perú ingresa a Paraguay o al norte de Argentina mediante vuelos clandestinos o pasos fronterizos secundarios, para luego incorporarse al sistema fluvial oculta en contenedores, barcazas o cargamentos agrícolas. Entre los métodos utilizados destacan el rip-off, la falsificación de precintos y el uso de contenedores refrigerados para dificultar su detección.
CERES atribuye la vulnerabilidad del corredor a varios factores: el elevado volumen del comercio legal, la compleja geografía con zonas de escasa vigilancia y las limitaciones jurídicas derivadas de los acuerdos de libre navegación entre los cinco países que comparten la hidrovía. A ello se suma la baja capacidad de inspección. Según datos presentados por la aduana uruguaya, entre octubre de 2024 y julio de 2025 ingresaron más de 23.000 contenedores desde Paraguay y menos del 1 % fue sometido a escáner.
Aunque Argentina, Paraguay y otros países han implementado medidas para reforzar los controles, el estudio concluye que las respuestas siguen siendo aisladas y sin una estrategia regional integrada. Los investigadores sostienen que el crimen organizado continúa siendo el único actor que opera toda la extensión de la hidrovía como un sistema logístico unificado, mientras las investigaciones rara vez logran identificar a las estructuras responsables de coordinar el transporte internacional de la droga.












