El exjefe de inteligencia militar venezolano, Hugo Carvajal, conocido como “el Pollo”, podría estar dando un giro decisivo en uno de los casos más sensibles que enfrenta Nicolás Maduro en Estados Unidos. Tras declararse culpable en 2025 por cargos de narcotráfico y narcoterrorismo, el exgeneral ahora busca colaborar con la justicia estadounidense, en lo que podría convertirlo en un testigo clave para la fiscalía. Con información de CNN.
La señal más clara de ese posible viraje es una carta enviada al presidente Donald Trump en diciembre pasado, en la que Carvajal expresó su intención de “expiar” sus acciones y ofrecer información sobre lo que describió como amenazas contra Estados Unidos desde el aparato estatal venezolano. En ese documento, el exfuncionario asegura que Maduro habría participado en operaciones para manipular procesos electorales y coordinar acciones con la organización criminal Tren de Aragua, incluyendo el envío de drogas, criminales y presuntos agentes al territorio estadounidense.
Aunque el Departamento de Justicia no ha confirmado oficialmente si existe un acuerdo de cooperación, varios indicios apuntan en esa dirección. La audiencia de sentencia de Carvajal fue suspendida sin nueva fecha, y su nombre no figura actualmente en la base de datos pública de reclusos federales, pese a que continúa bajo custodia. Para expertos legales como el abogado Renato Stabile, estos movimientos suelen ser “altamente inusuales” si no existe algún tipo de negociación en curso con los fiscales.
Carvajal, figura clave del aparato de inteligencia durante el mandato de Hugo Chávez, rompió con Maduro en 2019, apoyó públicamente a Juan Guaidó y huyó a España, donde permaneció oculto durante años antes de ser extraditado a Estados Unidos en 2023. Desde entonces, ha estado detenido mientras avanzan los procesos judiciales en su contra.
Las acusaciones que enfrenta no son menores. Desde 2008 había sido señalado por Washington por presuntos vínculos con las FARC, y en 2019 fue formalmente acusado de participar en operaciones de narcotráfico, incluyendo el envío de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos y el suministro de armas a grupos insurgentes. Su eventual cooperación podría aportar detalles internos sobre el funcionamiento de lo que las autoridades estadounidenses han descrito como el “Cartel de los Soles”, una red de actores dentro de las fuerzas armadas venezolanas vinculados al narcotráfico.
El contexto judicial también ha evolucionado. Tras la operación militar estadounidense del 3 de enero de 2026, que culminó con la captura de Maduro y Cilia Flores, ambos fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales. En las acusaciones más recientes, los fiscales han incorporado elementos que coinciden con los señalamientos realizados por Carvajal, incluyendo supuestos vínculos con el Tren de Aragua.
Hasta ahora, ni la defensa de Maduro ni las autoridades venezolanas han respondido públicamente a estas nuevas revelaciones. Tampoco hay confirmación oficial de que la carta haya sido considerada por la Casa Blanca. Sin embargo, la posibilidad de que uno de los hombres más cercanos al sistema de inteligencia chavista se convierta en colaborador de la justicia estadounidense introduce un elemento de alto impacto en un proceso que ya es, por sí solo, histórico.












