La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió tres nuevas licencias generales vinculadas al sector minero venezolano, en una decisión que marca un nuevo paso dentro del proceso de flexibilización controlada sobre áreas estratégicas de la economía del país. Con información del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
Se trata de la Licencia General 51A, que autoriza ciertas actividades relacionadas con minerales de origen venezolano, incluido el oro; la Licencia General 54, que permite el suministro de determinados artículos y servicios necesarios para operaciones mineras en Venezuela; y la Licencia General 55, orientada a autorizar negociaciones y la firma de contratos contingentes para inversiones específicas dentro del sector de minerales.
La medida amplía el margen de maniobra para empresas estadounidenses y actores internacionales interesados en participar en la cadena de extracción, comercialización, logística y financiamiento de minerales venezolanos, un sector que durante años estuvo limitado por las sanciones y por los señalamientos sobre explotación irregular del oro, especialmente en zonas vinculadas al Arco Minero del Orinoco.
El nuevo esquema regulatorio no solo abre espacio para la compra, venta, transporte y almacenamiento de minerales de origen venezolano, sino que también habilita la negociación previa de contratos sujetos a condiciones futuras, una figura que facilita la estructuración de inversiones antes de la ejecución formal de proyectos.
La decisión del Tesoro ocurre en medio de la estrategia de Washington de reencauzar capitales hacia sectores considerados prioritarios para la recuperación económica venezolana, bajo mecanismos supervisados y dentro del marco de las nuevas órdenes ejecutivas emitidas este año. Reuters destacó que el objetivo oficial es “reactivar la economía venezolana y reorientar la inversión para beneficio de estadounidenses y venezolanos”.
En la práctica, las licencias 51A, 54 y 55 consolidan al sector minero como uno de los nuevos frentes de apertura regulada, después de los recientes movimientos sobre petróleo, gas y protección de activos estratégicos, en una señal de que Washington comienza a incorporar los minerales críticos y el oro dentro de su arquitectura de licencias para Venezuela.











