Alertan sobre posible retorno de los “raspacupos” en medio del nuevo esquema financiero en Venezuela

Advierten que podrían volver los “raspacupos” en Venezuela bajo el nuevo sistema de divisas, debido a las brechas cambiarias y el acceso desigual a dólares, lo que incentiva la reventa en el mercado paralelo pese a mayores controles.

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En medio de la profunda reconfiguración del sistema financiero venezolano, comienzan a surgir alertas sobre un posible regreso de prácticas conocidas como los “raspacupos”, ahora bajo un nuevo esquema operativo adaptado a la realidad actual del país.

El fenómeno aparece en un contexto inédito: una fuerte intervención internacional en el flujo de divisas hacia Venezuela, donde el control de los dólares que ingresan al sistema financiero está, en gran medida, supervisado por organismos de Estados Unidos, con participación del Departamento del Tesoro y auditorías de firmas internacionales.

Un sistema bajo estricta vigilancia

Según fuentes financieras, los dólares que entran al país lo hacen a través de mecanismos altamente controlados. Estos fondos provienen, principalmente de la cuenta abierta en el Citibank (Foreign Government Deposit Fund) por el Departamento del Tesoro de EEUU expresamente para la administracion de todos los ingresos que recibe Venezuela en divisas – de acuerdo a la Orden Ejecutiva Nº14373-, son supervisados por otras entidades estadounidenses y luego canalizados mediante el Banco Central de Venezuela hacia bancos autorizados.

El objetivo principal de este esquema es abastecer de divisas a empresas formalmente constituidas, especialmente grandes corporaciones que operan en bolívares pero dependen de dólares para importar materia prima y sostener su producción.

Estas empresas acceden a dólares mediante mecanismos regulados, como subastas o asignaciones controladas, con estrictos procesos de cumplimiento tanto en Venezuela como en el sistema bancario internacional.

La otra cara: bolívares sin acceso al sistema

Sin embargo, no todos los actores económicos tienen acceso a este circuito formal. Proveedores, contratistas y pequeños operadores que reciben pagos en bolívares —y que no cumplen con los requisitos exigidos por los sistemas de control— enfrentan dificultades para acceder a divisas.

Ante la constante devaluación del bolívar, estos actores recurren al mercado paralelo para convertir su dinero en dólares, lo que mantiene viva una economía informal basada en efectivo, criptomonedas y mecanismos alternativos de intercambio.

Tarjetas en divisas: ¿solución o nueva distorsión?

Como parte del nuevo modelo, bancos como el Banco de Venezuela y Bancamiga han comenzado a ofrecer tarjetas de débito y crédito internacionales (principalmente Mastercard), vinculadas a cuentas en divisas.

Estas tarjetas permiten a los usuarios recibir dólares asignados a través del sistema formal para realizar pagos específicos. En teoría, se trata de un mecanismo transparente: el banco solicita los fondos dentro del circuito controlado y los acredita al cliente para usos determinados.

Pero aquí es donde surgen las preocupaciones.

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El fantasma de los “raspacupos”

Fuentes del sector advierten que podría estar gestándose una nueva distorsión: usuarios que reciben dólares a tasas más bajas mediante estos instrumentos podrían estar revendiendo esas divisas en el mercado paralelo, obteniendo ganancias.

Este comportamiento recuerda al esquema de los “raspacupos” durante el sistema de control de cambios de CADIVI, cuando personas utilizaban los cupos oficiales de divisas para obtener dólares baratos y luego venderlos en el mercado negro.

La diferencia ahora es el contexto:
• Existe una dolarización parcial de facto en la economía.
• El flujo de divisas está mucho más vigilado internacionalmente.
• Los instrumentos financieros son más sofisticados (tarjetas, cuentas en divisas, custodia bancaria).

Fondos en custodia: otra vía en crecimiento

Paralelamente, los bancos venezolanos ofrecen mecanismos como los “fondos en custodia”, donde los clientes depositan dólares físicos que luego pueden ser utilizados para pagos en bolívares según el tipo de cambio del día.

Un equilibrio frágil

El nuevo modelo financiero venezolano busca ordenar el flujo de divisas bajo estrictos controles y mayor transparencia. Sin embargo, la coexistencia de múltiples tipos de cambio, restricciones de acceso y presión inflacionaria crea incentivos para la aparición de mercados paralelos y prácticas especulativas.

La posible reaparición de los “raspacupos”, ahora mediante tarjetas internacionales y mecanismos digitales, refleja que, pese a los cambios estructurales, persisten las tensiones entre control y mercado en una economía aún marcada por la escasez de divisas y la desconfianza en la moneda local.

La visión de los economistas

Para el economista Alejandro Grisanti, la existencia de múltiples tipos de cambio es, en sí misma, una señal de distorsión estructural en la economía venezolana. A su juicio, mientras coexistan un dólar oficial, tasas preferenciales y un mercado paralelo activo, seguirán generándose incentivos para el arbitraje y la especulación.

Grisanti ha señalado que estos diferenciales cambiarios no solo afectan la transparencia del sistema, sino que también distorsionan la asignación de recursos, benefician a quienes tienen acceso privilegiado a divisas y castigan a los sectores que deben operar exclusivamente en bolívares.

En ese sentido, CCD advierte que sin una unificación cambiaria creíble y sostenida, cualquier intento de estabilización será parcial, y fenómenos como el de los “raspacupos” —adaptados a nuevas herramientas financieras— podrían reaparecer como respuesta natural del mercado ante esas brechas.

De igual manera es necesario liberar al BCV de las sanciones impuestas por EEUU y asegurar su autonomía para lograr una política monetaria idónea.

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