Raúl Gorrin vuelve a ocupar un lugar central en el mapa de las investigaciones por corrupción transnacional vinculadas al poder en Venezuela. Su trayectoria como operador financiero, intermediario de contratos estatales y beneficiario de esquemas cambiarios irregulares lo coloca hoy como una pieza estratégica con conocimiento directo de operaciones que comprometen a Nicolás Maduro, Cilia Flores y sus familiares más directos.
Las autoridades de EEUU manejan varios expedientes judiciales que señalan directamente a Gorrín no solo de participar en estructuras de lavado de dinero asociadas a PDVSA, sino también de canalizar fondos que terminaron beneficiando a allegados al círculo íntimo de la pareja Maduro Flores, en especial de los hijos de Cilia Flores.
Los lucrativos negocios con el diferencial cambiario
Las investigaciones adelantadas por autoridades judiciales de EEUU dejaron al descubierto la forma en cómo Raúl Gorrin y Alejandro Betancourt estructuraron una serie de contratos financieros con PDVSA que, en la práctica, funcionaron como un mecanismo para explotar el diferencial cambiario. El esquema consistía en prestar bolívares a PDVSA dentro de Venezuela y cobrar en dólares a tasas altamente favorables para los prestamistas. Así, montos en moneda local se transformaban en cientos de millones de dólares mediante pagos canalizados a través de empresas offshore y cuentas internacionales. Uno de los primeros contratos convirtió más de 7.000 millones de bolívares en cerca de 600 millones de dólares, operación que luego fue replicada y ampliada. Las empresas de maletín utilizadas, Rantor Capital C.A. y Eaton Global Services estaban relacionadas con Gorrín siendo titular de la segunda, registrada en Hong Kong, tal como publicamos en exclusiva en este medio.
Las mil millonarias operaciones cambiarias opacas de Pdvsa con Alejandro Betancourt y Raúl Gorrín
Este entramado de compañías sin actividad económica real y personas interpuestas revela cómo se operó la extracción de los recursos públicos mediante mecanismos cambiarios opacos. Parte de las ganancias generadas fue distribuida entre altos funcionarios de PDVSA y del Ministerio de Petróleo, asesores, banqueros, operadores financieros y familiares de Maduro y Flores. Gorrín, por su parte, empleó los recursos obtenidos para colaborar con la hegemonía comunicacional del régimen, adquiriendo medios de comunicación como el diario El Universal y el canal de noticias Globovisión.
Operación Money Flight: la ruta del dinero y los vínculos con la familia presidencial
Uno de los casos más claros y mas documentados de EEUU contra Raúl Gorrín es el relacionado con la Operación Money Flight, un esquema delictivo multimillonario que permitió a Gorrín y a otros operadores acceder de forma privilegiada a contratos de cambio con PDVSA a cambio de sobornos.
Parte de esos recursos – según documentos judiciales y reconstrucciones financieras analizadas – habría sido transferida a estructuras controladas por los hijos de Cilia Flores, utilizando empresas pantalla registradas en varias jurisdicciones. Este circuito financiero, con Gorrín como intermediario y beneficiario, revela cómo el botín del saqueo petrolero terminó repartido entre operadores privados y miembros del entorno presidencial, consolidando un modelo de corrupción blindado por la impunidad del poder político. Entre los investigados en este caso, ademas de Raúl Gorrin, están Francisco Convit Guruceaga (Derwick Associates), Carlos Erik Malpica Flores (vicepresidente de finanzas de PDVSA), Víctor Aular Blanco, José Amparan Croquer, Carmelo Urdaneta Aquí, Abraham Ortega y los hijos de Cilia: Walter J. Gavidia Flores, Yosser D. Gavidia Flores y Yoswal A. Gavidia Flores.
En cuanto al hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra – sancionado por el Departamento del Tesoro – está incluido en la acusación de tráfico de drogas y corrupción que mantiene a su padre preso en una cárcel de Nueva York a la espera de juicio.
Un testigo con información estratégica
La documentación revisada por distintas fiscalías extranjeras, así como los contratos, transferencias bancarias y comunicaciones incautadas en procesos internacionales derivados de la Operación Money Flight, colocan a Raúl Gorrín en una posición única: conoce de primera mano quiénes participaron, cómo se estructuraron los pagos y hacia dónde se dirigieron los fondos.
Analistas consultados consideran que esta información podría resultar determinante en el enjuiciamiento contra Nicolás Maduro y su círculo cercano, especialmente por la conexión directa entre el dinero desviado de PDVSA y los beneficios recibidos por familiares.
Aunque algunas causas contra Gorrín fueron neutralizadas en base a un oportuno sobreseimiento exprés que le otorgó un tribunal venezolano, el expediente internacional sigue abierto. En Estados Unidos y otras jurisdicciones persisten investigaciones por lavado de dinero, conspiración y sobornos vinculados directamente a la Operación Money Flight.
Su participación en ese caso y en los esquemas que favorecieron a los hijastros de Nicolás Maduro lo convierte hoy en una fuente clave de información sobre el funcionamiento interno del saqueo estatal. Si decide cooperar con la justicia internacional, podría aportar piezas fundamentales en el juicio contra Maduro y Flores, así como para desmontar la corrupta arquitectura financiera que sostuvo durante años al régimen.
Tras el hermetismo oficial sobre la detención este miércoles de Raúl Gorrin y Alex Saab en Caracas, en la que habrían participado autoridades de EEUU y miembros del SEBIN, aún quedan interrogantes por despejar.











