La Red de Control de Delitos Financieros de Estados Unidos (FinCEN) eliminó de forma permanente la obligación de las empresas constituidas en el país de presentar información sobre sus beneficiarios finales, un cambio significativo en la aplicación de la Corporate Transparency Act (CTA), legislación concebida para aumentar la transparencia de las estructuras corporativas y dificultar el uso de compañías anónimas para actividades financieras ilícitas.
La regla final, anunciada el 11 de agosto de 2026 y vigente desde el 14 de agosto, consolida las exenciones que FinCEN había establecido de manera provisional en marzo de 2025. A partir de esta modificación, las compañías estadounidenses ya no tienen que presentar reportes de Beneficial Ownership Information (BOI) ante la agencia.
La modificación también alcanza directamente a las personas estadounidenses. Las compañías obligadas a reportar ya no tendrán que identificar ante FinCEN a ciudadanos o personas estadounidenses que sean beneficiarios finales o solicitantes de una compañía. Asimismo, estas personas quedan exentas de proporcionar esa información y quienes hayan obtenido previamente un FinCEN ID tampoco estarán obligados a actualizar o corregir los datos entregados para obtenerlo.
FinCEN anunció además que eliminará de su base de datos la información previamente reportada que razonablemente determine que corresponde a personas estadounidenses. Esto incluye datos de beneficiarios finales, solicitantes de compañías o titulares de un FinCEN ID vinculados, por ejemplo, con un pasaporte o una licencia de conducir de Estados Unidos.
El cambio reduce sustancialmente el alcance del sistema de información sobre beneficiarios finales establecido bajo la Corporate Transparency Act. La normativa buscaba que las autoridades federales pudieran conocer quiénes son las personas naturales que poseen o controlan determinadas estructuras corporativas, información considerada relevante en investigaciones relacionadas con lavado de dinero y otros delitos financieros.
Sin embargo, la obligación no desaparece completamente. Las entidades constituidas bajo las leyes de un país extranjero que estén registradas para hacer negocios en Estados Unidos y que entren dentro de la definición de “reporting company” deberán continuar informando a FinCEN sobre sus beneficiarios finales extranjeros. No tendrán que reportar como beneficiarios finales a personas estadounidenses.
La regla también elimina para las compañías extranjeras la obligación de informar sobre los “company applicants” que sean personas estadounidenses, es decir, individuos que participaron en el proceso de registro de esas empresas para operar en Estados Unidos. Adicionalmente, determinados vehículos de inversión colectiva extranjeros registrados en el país quedan exentos de reportar información sobre una persona estadounidense que ejerza su control.
Con la entrada en vigor de la regla final, Estados Unidos consolida así un retroceso respecto del alcance originalmente previsto para el sistema federal de identificación de beneficiarios finales: millones de compañías constituidas en el país quedan fuera del reporte BOI, mientras la obligación se concentra esencialmente en determinadas entidades extranjeras y en la identificación de beneficiarios finales que no sean personas estadounidenses.












