El Servicio Nacional de Aduanas de Chile incautó un cargamento de 1.039.785 monedas de 10 pesos que estaban ocultas en un contenedor declarado como chatarra de “bronce colorado” y que tenía como destino China. Aunque el valor nominal del dinero ascendía a 10.397.850 pesos chilenos, las autoridades sospechan que el verdadero objetivo era obtener mayores ganancias mediante la recuperación del cobre contenido en las monedas.
El hallazgo ocurrió durante una inspección en un almacén extraportuario de Valparaíso, donde funcionarios de Aduanas y de la Brigada Investigadora de Delitos Portuarios de la Policía de Investigaciones revisaron una carga compuesta por 20 sacos. En total, las monedas pesaban 3.653 kilogramos, equivalentes a más de tres toneladas.
De acuerdo con el Banco Central de Chile, cada moneda de 10 pesos pesa 3,5 gramos y está fabricada con una aleación compuesta por 92 % de cobre, 6 % de aluminio y 2 % de níquel. El alto valor internacional de estos metales, especialmente del cobre, habría motivado el intento de exportarlas para posteriormente fundirlas y comercializar sus componentes.
El fiscal jefe de Valparaíso, Elizardo Tapia, explicó que el costo de fabricación de cada moneda ronda los 49 pesos chilenos, casi cinco veces su valor nominal. La investigación se centra en posibles delitos de contrabando y lavado de activos, y alcanza a una empresa dedicada al reciclaje de desechos industriales que presuntamente mezcló las monedas con chatarra para ocultar su contenido.
Las autoridades señalaron que el procedimiento podría constituir una infracción a la Ordenanza de Aduanas y a la Ley 21.632, relacionada con el contrabando de dinero no declarado y las obligaciones de información ante la Unidad de Análisis Financiero (UAF). El cargamento quedó bajo custodia de BancoEstado por orden de la Fiscalía, mientras continúan las investigaciones para determinar el destino final de las monedas y establecer si se realizaron operaciones similares anteriormente.












