El 14 de octubre de 2021 publiqué en este mismo blog un artículo que titulé «Crímenes Urbanos» (1), cuya lectura recomiendo: un análisis indignado por la devastación del centro de Caracas, donde eliminaron áreas verdes y patrimonio público, desmejoraron las vías peatonales y convirtieron la destrucción urbana y la contaminación visual en política oficial. Pero lo más grave fue el desprecio por el esfuerzo de los arquitectos extraordinarios que planificaron, diseñaron, estructuraron y mejoraron nuestro centro de la ciudad a partir de 1945. El artífice de esa destrucción masiva fue el arquitecto Francisco Sesto, «Farruco»: ministro de Cultura, ministro para la Transformación de la Gran Caracas y director de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, la OPPPE. Estudié entonces los crímenes ecológicos, que sí permiten demandas penales y por derechos humanos de lesa humanidad, pero no encontré nada para el «crimen urbano»: no existe ley que castigue al funcionario que destruye, con proyectos de gobierno, la planificación de una ciudad pensada por etapas y con visión de futuro.
Ahora, después del terremoto, aparece de nuevo este siniestro personaje. Arquitecto de cerebro lúgubre que despreció la vida urbana en Caracas y la vida humana en La Guaira. Un reincidente: primero contra la ciudad, ahora contra la gente. Francisco Farruco es el Arquitecto-constructor que debemos postular al libro GUINNESS WORLD RECORDS por construir 43 torres (3.637 apartamentos) en 9 urbanizaciones diferentes que se perdieron al 100 %. De las 43 torres 16 colapsaron (37 %) al instante y las 27 torres restantes (63 %) deben ser demolidas.
Un Arquitecto técnicamente negligente que no aplicó en sus diseños las normas sismorresistente vigentes, que no pasó por la permisología correspondiente de ministerios, gobernaciones y alcaldías y que, por confesión propia, no hizo estudios de suelo. Lo dijo el mismo Farruco, en el foro «Vivienda en Lucha» del 24 de julio de 2026: «No hacíamos estudios de suelo, teníamos mucha urgencia por entregar las viviendas». En promoción y construcción de viviendas es bien sabido que lo que comienza mal nunca termina bien; en este caso comenzó sobre terrenos expropiados o expoliados, con zonificación o densidad distintas a lo que se construyó y cálculos estructurales sin estudio de suelos. Esta conducta de inicio irresponsable podría finalizar como homicidio culposo. Que esos edificios fueran, además, un aborto de la arquitectura tropical es hoy lo de menos.
El que diseñó y construyó marginalidad urbanística para los ciudadanos de Caracas es el mismo que diseñó y construyó fosas comunes para los ciudadanos de La Guaira…
https://guillermobellovicentini.blogspot.com/2021/10/crimines-urbanos.html










