La Unión Europea puso en marcha una nueva etapa de su Reglamento de Inteligencia Artificial (AI Act) con la entrada en vigor de nuevas obligaciones de transparencia dirigidas a empresas y organizaciones que desarrollan o utilizan sistemas de inteligencia artificial. La normativa exige que los usuarios puedan reconocer con claridad cuándo están interactuando con una IA o consumiendo contenidos creados o alterados mediante esta tecnología.
Entre las principales medidas figura la obligación de informar de manera visible cuando una persona interactúa con un chatbot u otro sistema automatizado. Asimismo, los contenidos generados o modificados por inteligencia artificial, como textos, imágenes, audios y videos, deberán identificarse mediante etiquetas u otros mecanismos técnicos que permitan reconocer su origen. A partir del 2 de diciembre de 2026, estos contenidos también deberán incorporar marcas de agua u otras soluciones que faciliten su identificación.
Las disposiciones también alcanzan a los llamados deepfakes. Las imágenes, videos o audios que reproduzcan o alteren la apariencia, la voz o el comportamiento de personas mediante inteligencia artificial deberán estar claramente identificados para evitar que puedan confundirse con material auténtico. En el caso de contenidos informativos generados por IA sin supervisión editorial humana, también será obligatorio advertir al público sobre su origen automatizado.
La regulación establece excepciones para determinados usos personales, artísticos, satíricos o de ficción, siempre que no exista riesgo de inducir a error. Además, contempla un período de adaptación para algunos sistemas ya comercializados antes de la entrada en vigor de estas obligaciones, mientras que las reglas aplicables a los sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo continuarán implementándose de forma escalonada hasta 2027 y 2028.
El incumplimiento de estas obligaciones podrá dar lugar a sanciones económicas significativas previstas en el Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea. Con estas medidas, Bruselas busca fortalecer la confianza de los ciudadanos en las tecnologías de IA, aumentar la transparencia en el entorno digital y reducir el impacto de la desinformación y la manipulación de contenidos generados mediante inteligencia artificial.












