A comienzos de octubre de 2018, el ex titular del OCCOVI y representante especial ante Venezuela, Claudio Uberti, amplió su declaración como arrepentido en una causa judicial por presuntas coimas vinculadas a operaciones financieras entre Argentina y Venezuela durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Hugo Chávez. Con información de Tribuna de Periodistas.
En su testimonio, Uberti señaló a nuevos actores y describió un esquema de sobornos por 50 millones de dólares relacionados con la compra de bonos argentinos Boden 2012. Entre los implicados mencionó a Alfredo Mclaughlin, exsecretario de Finanzas; a Rafael Ramírez Carreño, entonces presidente de PDVSA; y a Nelson Merentes, ex titular del Banco Central de Venezuela.
Según el exfuncionario argentino, Chávez aceptó un pedido directo de Kirchner, quien habría reclamado el envío de “11 de los 25 millones de dólares” que le correspondían mediante un vuelo privado. Uberti sostuvo que la operación se concretó a través de “bancos amigos”, aunque evitó precisar nombres. De acuerdo con su relato, el reparto del dinero establecía que 25 millones de dólares quedarían para Kirchner y otros 25 millones para Chávez, mientras que las entidades financieras intermediarias percibirían un monto adicional de hasta 50 millones de dólares por facilitar la operación.
Involucran en Argentina a Rafael Ramírez y Nelson Merentes en cobro de sobornos por $50 millones
Uberti también recordó que Kirchner había sido asesorado por Mclaughlin para transferir al exterior unos 630 millones de dólares provenientes de los fondos de Santa Cruz bajo la figura de inversiones, lo que posteriormente derivó en el nombramiento de Mclaughlin como secretario de Finanzas de la Nación. En ese contexto, el entonces presidente argentino mantenía en 2003 una cuenta con aproximadamente 1.7 millones de dólares en la sucursal de Nueva York del Deutsche Bank.
En el plano venezolano, Uberti afirmó que Ramírez Carreño y Merentes conservaron posiciones clave dentro del aparato estatal —como embajador ante la ONU y presidente del Banco Central— hasta que Nicolás Maduro decidió reorganizar su gabinete en diciembre de 2017.
El testimonio también incluyó referencias a una conversación de 2005 entre Kirchner y el entonces ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, en la que el mandatario instruyó buscar apoyo financiero de Venezuela. Uberti relató que en agosto de ese año escuchó a Kirchner pedirle a Lavagna que explicara a Chávez “cómo es el tema de la ayuda financiera que necesitamos”, especificando la compra de unos 500 millones de dólares en bonos argentinos.
Según la declaración, en diciembre de 2005 se realizó una reunión en Caracas en la que participó Uberti. Chávez habría consultado si Kirchner seguía necesitando los fondos y, tras recibir la confirmación, el entonces presidente argentino reaccionó con un mensaje contundente para que el dinero fuera enviado de inmediato.
La ampliación de la confesión de Uberti volvió a colocar bajo la lupa el entramado financiero y político que acompañó las operaciones de bonos entre Argentina y Venezuela, un esquema que, según la causa judicial, combinó decisiones de Estado, intermediación bancaria internacional y presuntos sobornos de gran escala.











