La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió este 10 de febrero dos nuevas licencias que suavizan —sin levantar— el régimen de sanciones impuesto sobre la industria petrolera venezolana desde 2019. Las autorizaciones amplían el margen de acción para empresas estadounidenses tanto en el comercio de hidrocarburos como en el uso de puertos y aeropuertos del país. Con información de El Tiempo.
Una de las licencias permite a compañías de Estados Unidos participar en actividades vinculadas al petróleo y al gas en Venezuela, incluyendo el suministro de tecnología, software y servicios necesarios para la exploración, el desarrollo o la producción de hidrocarburos. Sin embargo, el Tesoro dejó claro que estas operaciones estarán sujetas a controles estrictos para evitar beneficios directos al Estado venezolano o a Petróleos de Venezuela.
Entre las condiciones impuestas figura que cualquier contrato con entidades estatales venezolanas deberá regirse por la legislación estadounidense y que las controversias se resolverán en tribunales de Estados Unidos. Además, las empresas que utilicen la licencia para exportar o suministrar crudo venezolano a terceros países estarán obligadas a reportar de forma detallada las operaciones a la administración del presidente Donald Trump.
Esos informes deberán incluir las partes involucradas, volúmenes, valores, destinos y cualquier pago efectuado al Estado venezolano. El primer reporte deberá presentarse dentro de los diez días posteriores a la transacción inicial y, posteriormente, cada 90 días.
La segunda licencia autoriza transacciones consideradas “ordinarias y necesarias” para el uso de puertos y aeropuertos en Venezuela, abarcando desde el pago de tasas de aterrizaje hasta servicios portuarios y logísticos. El permiso incluye el procesamiento de pagos, la gestión de transporte marítimo, el fletamento de buques, la contratación de seguros y la cobertura de protección e indemnización, siempre que las operaciones no involucren a personas o entidades sancionadas.
Estas medidas fueron adoptadas cinco semanas después de la operación militar con la que Estados Unidos detuvo a Nicolás Maduro en Caracas para trasladarlo a Nueva York, donde enfrenta cargos vinculados al narcotráfico. Tras su salida del poder, Trump aseguró que compañías petroleras estadounidenses regresarían al mercado venezolano y anunció inversiones por unos 10.000 millones de dólares para modernizar la infraestructura energética del país.
Hasta ahora, Chevron era la única petrolera estadounidense autorizada a operar en Venezuela mediante una licencia especial del Tesoro. Días antes del anuncio de la OFAC, la encargada de negocios de Estados Unidos en Caracas, Laura Dogu, sostuvo una reunión con el equipo de la empresa, en la que la recuperación económica venezolana fue el eje central del intercambio.
Según expresó la funcionaria, Washington mantiene el foco en materializar la visión de la Casa Blanca para reactivar la economía venezolana bajo un esquema de control y supervisión directa, en un contexto de transición política y redefinición de las reglas del sector energético.











