Departamento de Justicia reactiva investigación contra Alex Saab y reabre el flanco judicial contra Nicolás Maduro

Fiscales federales de Estados Unidos investigan nuevamente al empresario Alex Saab por una presunta trama de sobornos vinculada al programa CLAP, pese al indulto otorgado por Joe Biden en 2023. El caso podría reforzar la acusación penal contra Nicolás Maduro y reconfigurar el tablero político y judicial venezolano.

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Foto / Archivo

Menos de tres años después de que el entonces presidente estadounidense Joe Biden indultara a Alex Saab, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha reactivado el interés penal sobre el empresario, en una investigación que podría fortalecer el caso judicial de Washington contra el depuesto líder venezolano Nicolás Maduro, según información obtenida por The Associated Press.

Durante meses, fiscales federales han examinado el papel de Saab en una presunta conspiración de sobornos relacionada con contratos del Estado venezolano para la importación de alimentos, de acuerdo con dos exfuncionarios de seguridad citados bajo condición de anonimato. La investigación se desprende de una causa abierta en 2021 en Miami contra Álvaro Pulido, socio histórico de Saab, centrada en el programa CLAP, creado para distribuir alimentos básicos en medio de la hiperinflación y el colapso económico.

Saab, de 54 años, amasó una fortuna mediante contratos con el régimen venezolano y fue señalado durante años por autoridades estadounidenses como el principal operador financiero y “hombre de confianza” de Maduro. Sin embargo, tras el cambio político en Caracas, su posición se debilitó. Desde el 3 de enero, la presidenta interina Delcy Rodríguez lo apartó del poder, lo expulsó del gabinete y le retiró su rol como enlace clave con inversionistas extranjeros.

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El renovado escrutinio judicial se produce mientras el gobierno de Donald Trump busca estabilizar las relaciones con Venezuela, país estratégico por sus reservas petroleras. Según las fuentes, la reapertura del caso apunta a delitos que no estarían cubiertos por el indulto otorgado en 2023, el cual se limitó estrictamente a una acusación de 2019 relacionada con un fallido proyecto de viviendas sociales presuntamente adjudicado mediante sobornos.

Expertos en derecho penal estadounidense subrayan que presentar cargos contra una persona previamente indultada es inusual, pero posible si se trata de hechos distintos. El indulto de Saab, además, incluyó condiciones específicas, entre ellas no ingresar a Estados Unidos ni cometer nuevos delitos contra ese país, lo que lo convierte en un perdón potencialmente anulable.

El historial judicial de Saab se remonta a más de una década. En 2016, una empresa controlada por Pulido habría sido contratada para importar millones de cajas de alimentos desde México con sobreprecios, operación que, según la acusación, implicó sobornos y el uso de una red de compañías fachada para ocultar pagos ilegales. Saab figura en ese expediente como “Coconspirador 1”.

El empresario fue detenido en 2020 en Cabo Verde cuando su avión privado hizo escala rumbo a Irán, en lo que el régimen venezolano calificó como una “misión humanitaria” para evadir sanciones. Tras su liberación e intercambio de prisioneros en 2023, Maduro celebró su regreso como una victoria política, mientras legisladores republicanos en Estados Unidos denunciaron el acuerdo y calificaron a Saab como un depredador que se lucró de la miseria de los venezolanos.

Hasta ahora, ni la Casa Blanca ni el Departamento de Justicia han comentado oficialmente sobre la investigación en curso. Tampoco se ha aclarado el paradero actual de Saab, luego de informaciones contradictorias sobre una supuesta retención temporal en Venezuela. Su abogado en Estados Unidos y representantes legales en Caracas han evitado pronunciarse.

¿Testigo clave contra el régimen?

Exfuncionarios de seguridad consultados sostienen que, si Saab regresara a custodia estadounidense, podría convertirse en un testigo crucial contra Maduro. Antes de su arresto inicial, el empresario mantuvo contactos confidenciales con la Administración de Control de Drogas y, según registros judiciales, colaboró durante años en investigaciones sobre corrupción dentro del círculo íntimo del régimen, entregando más de 12 millones de dólares en ganancias ilícitas.

Para exfiscales federales, su testimonio podría aportar la corroboración que hasta ahora ha faltado en el voluminoso expediente penal contra Maduro, al describir desde dentro los mecanismos de corrupción, clientelismo y saqueo que marcaron su permanencia en el poder.

El caso, aún en desarrollo, vuelve a colocar a Alex Saab en el centro de una trama donde convergen corrupción, sanciones, negociaciones políticas y la posibilidad de que uno de los operadores financieros más emblemáticos del régimen termine declarando contra quien fue su principal protector.

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