El gobierno de Estados Unidos ha reforzado en los últimos años el control digital sobre quienes solicitan una visa para ingresar al país. Lo que comenzó en 2019 como un requisito para declarar las cuentas de redes sociales en los formularios migratorios ahora se complementa con herramientas de inteligencia artificial capaces de analizar grandes volúmenes de información pública en internet.
El tema cobra nueva relevancia en 2026 ante el aumento de solicitudes de visas para estudiar, trabajar o viajar, así como por el impacto que tendrá la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá y atraerá a millones de visitantes.
Desde mayo de 2019, el Departamento de Estado de Estados Unidos exige que la mayoría de los solicitantes de visa informen los nombres de usuario utilizados en redes sociales durante los últimos cinco años en formularios como el DS-160 y el DS-260. La medida se aplica tanto a visas de inmigrante como de no inmigrante y, según las autoridades, busca reforzar los procesos de verificación de identidad y seguridad nacional.
Las plataformas incluidas abarcan redes ampliamente utilizadas como Facebook, X, Instagram, YouTube o LinkedIn, entre otras. Aunque el gobierno estadounidense no solicita contraseñas, sí exige declarar los identificadores públicos para permitir su verificación.
El nivel de revisión puede variar según el tipo de visa solicitada. En el caso de visas de estudio e intercambio —como las categorías F, M y J— y ciertas visas laborales, como la H-1B y la H-4, el análisis del perfil digital puede ser más exhaustivo. Para visas de turismo o negocios, como las B-1 y B-2, el requisito formal es declarar los usuarios en redes sociales, aunque cualquier contenido público disponible también puede ser considerado durante la evaluación.
Este proceso forma parte del llamado “vetting” o escrutinio de antecedentes, que incluye además la verificación en bases de datos de seguridad, controles biométricos y revisión de historial migratorio.
Las autoridades estadounidenses, entre ellas el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), pueden analizar información pública en línea para detectar posibles riesgos de seguridad o inconsistencias en la solicitud migratoria. Entre los contenidos que pueden generar alertas se encuentran manifestaciones de apoyo a organizaciones consideradas terroristas por Estados Unidos, mensajes que inciten a la violencia o al odio, publicaciones que contradigan la información declarada en la solicitud o evidencias de haber trabajado en el país con una visa de turista.
También pueden levantar sospechas indicios de haber excedido el tiempo permitido en viajes anteriores o contenido relacionado con actividades ilícitas. Incluso publicaciones antiguas, comentarios irónicos o mensajes sacados de contexto pueden dar lugar a revisiones adicionales si generan dudas sobre la intención real del viaje.
En los últimos años, el gobierno estadounidense ha incorporado sistemas automatizados de análisis de datos que permiten examinar grandes volúmenes de información pública en redes sociales, foros y otras plataformas digitales. Estas herramientas de inteligencia artificial y aprendizaje automático ayudan a identificar patrones de lenguaje asociados a amenazas o delitos, detectar vínculos con organizaciones incluidas en listas de sanciones o terrorismo y cruzar datos biográficos declarados en la solicitud con información disponible en internet.
Las tecnologías también pueden analizar imágenes mediante reconocimiento visual para identificar símbolos o contextos sensibles, mientras que los sistemas de procesamiento de lenguaje natural permiten revisar textos en múltiples idiomas.
No obstante, las autoridades subrayan que la inteligencia artificial no toma decisiones finales sobre la aprobación o rechazo de una visa. Su función es generar alertas o indicadores de riesgo que posteriormente son evaluados por funcionarios consulares.
De acuerdo con informes del Departamento de Seguridad Nacional, este monitoreo forma parte de las herramientas de inteligencia de fuentes abiertas, conocidas como OSINT, que permiten analizar información disponible públicamente en línea. El análisis digital complementa otros mecanismos de control como los antecedentes penales, los registros migratorios y la verificación biométrica.
En la práctica, cualquier contenido visible públicamente puede ser analizado durante el proceso de evaluación migratoria. Esto incluye publicaciones propias, comentarios en perfiles abiertos, fotografías etiquetadas o participaciones en grupos accesibles sin restricciones.
El uso de inteligencia artificial permite acelerar el análisis de millones de perfiles y detectar posibles inconsistencias, aunque la decisión final sigue estando en manos de autoridades consulares.
Ante el aumento de solicitudes de visa y el flujo esperado de visitantes por el Mundial de la FIFA 2026, expertos recomiendan revisar la coherencia entre la información declarada en el formulario migratorio y la presencia pública en internet antes de asistir a la entrevista consular.
Entre las recomendaciones más frecuentes figuran revisar las configuraciones de privacidad en redes sociales, verificar que la información laboral y académica coincida con lo declarado en el formulario DS-160, evitar publicaciones que puedan interpretarse de forma contradictoria durante el proceso de solicitud y mantener consistencia en la entrevista con las autoridades.
En un contexto de mayor vigilancia digital, la llamada “huella online” se ha convertido en un factor cada vez más relevante dentro del sistema de evaluación migratoria de Estados Unidos.











