La reciente detención de Nicolás Maduro provocó un terremoto político en Caracas y, en paralelo, reactivó una narrativa que circula desde hace años en el ecosistema cripto: la supuesta existencia de una reserva estratégica de bitcoin (BTC) acumulada por el régimen venezolano para sortear el cerco financiero internacional. Con información de Criptonoticias.
Según la analista de CNBC, MacKenzie Sigalos, especializada en criptomonedas, en Washington se estaría evaluando —al menos a nivel teórico— la posibilidad de incautar activos digitales vinculados al Estado venezolano. De acuerdo con estimaciones no oficiales difundidas por reportes como Whale Hunting, esta presunta reserva podría oscilar entre 600.000 y 660.000 BTC, lo que a precios de enero de 2026 equivaldría a cerca de 60.000 millones de dólares. Las propias fuentes aclaran, sin embargo, que no existe certeza absoluta sobre estas cifras.
La historia de esta supuesta acumulación se remonta a 2017, cuando el colapso del bolívar y el endurecimiento de las sanciones empujaron al régimen a explorar alternativas fuera del sistema financiero tradicional. Sigalos sostiene que Venezuela habría incursionado en minería estatal de Bitcoin y Ethereum, además de recibir pagos petroleros en Tether (USDT), que potencialmente pudieron convertirse en BTC para su almacenamiento, aunque no existe confirmación pública de una estrategia sistemática en ese sentido.
“El solo escenario de que Estados Unidos confisque y retenga estos activos funciona como un argumento alcista para el mercado”, señaló Sigalos. Tras conocerse la detención de Maduro, el precio del bitcoin reaccionó con fuerza y superó los 94.000 dólares, recuperándose de un arranque de año marcado por la incertidumbre.
No obstante, el abismo entre los datos oficiales y los reportes especulativos es considerable. Registros públicos como Bitcoin Treasuries atribuyen al Estado venezolano apenas unos 240 BTC, mientras que Whale Hunting habla de una “reserva en las sombras” de cientos de miles de unidades, versión amplificada por CriptoNoticias.
Si esa reserva llegara a materializarse y fuese incautada, el inventario estadounidense —que ya supera los 325.000 BTC por confiscaciones previas como la del caso Silk Road— se triplicaría, consolidando a Washington como el mayor tenedor gubernamental de bitcoin del mundo, por encima de China, cuyas estimaciones rondan los 190.000 BTC.
¿Puede Estados Unidos incautar una reserva soberana de bitcoin?
Existen antecedentes de incautaciones masivas de BTC por parte de gobiernos. Uno de los más recientes fue la confiscación de 127.000 BTC por el Department of Justice, valorados hoy entre 13.000 y 15.000 millones de dólares. Sin embargo, ese caso derivó en una controversia internacional.
Tras la operación, el Centro Nacional de Respuesta de Emergencia de Virus Informáticos de China (CVERC) publicó un informe técnico, el 9 de noviembre de 2025, en el que afirmó que los BTC incautados coincidían con los robados en diciembre de 2020 al pool minero LuBian, vinculado al empresario Chen Zhi, presidente del Prince Group.
Según ese análisis, los fondos permanecieron inactivos durante casi cuatro años hasta que, entre junio y julio de 2024, fueron transferidos a direcciones etiquetadas por Arkham Intelligence como controladas por el gobierno estadounidense. El CVERC calificó el episodio como un caso típico de “thieves falling out” —ladrones peleando entre sí— y cuestionó la versión oficial del DOJ, que sostiene que los fondos provenían íntegramente de actividades ilícitas.
Más allá de la disputa, el caso demuestra que Washington puede rastrear, acceder y trasladar grandes volúmenes de BTC a wallets gubernamentales, pero siempre bajo una condición ineludible: el acceso a las claves privadas, ya sea mediante investigaciones complejas, cooperación internacional, incautación física de dispositivos o custodios. Sin claves, no hay movimiento posible.
Un tesoro difícil de tocar
La eventual incautación de una presunta reserva venezolana se enfrenta a un obstáculo estructural: la autocustodia. Si esos fondos existen, estarían almacenados en carteras frías, posiblemente bajo esquemas multifirma, donde el control efectivo depende exclusivamente de quién posea las claves privadas. En el universo bitcoin, quien controla las claves controla el dinero.
Analistas como Gómez advierten que, aunque es plausible que el régimen haya acumulado BTC a lo largo de los años, no existe información pública verificable ni sobre el monto real ni sobre quién controla efectivamente esas claves. Esa opacidad convierte la narrativa del “tesoro incautable” más en un ejercicio especulativo que en una operación viable a corto plazo.
Mientras el debate sacude al mundo digital y a los mercados financieros, en Venezuela la realidad es otra. Tras la operación estadounidense del 3 de enero de 2026, Caracas y otras ciudades viven una calma tensa: calles semidesiertas, patrullajes militares, presencia de grupos oficialistas y largas filas en supermercados y estaciones de servicio ante el temor de una nueva ola de escasez. Una quietud frágil que contrasta con el ruido global que genera, otra vez, el nombre de Venezuela.











