El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York una acusación sustitutiva que señala directamente a Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Ramón Rodríguez Chacín, Cilia Flores, Nicolás Maduro Guerra (Nicolasito) y Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, como responsables de una conspiración criminal destinada a introducir miles de toneladas de cocaína en territorio estadounidense.
Según la fiscalía, durante más de 25 años el régimen venezolano operó como una estructura criminal organizada desde el poder, utilizando instituciones del Estado, fuerzas de seguridad, aeropuertos, puertos y recursos diplomáticos para proteger el tráfico de drogas, lavar dinero y garantizar impunidad a narcotraficantes y organizaciones terroristas.
La acusación describe a Maduro como la figura central del esquema, desde sus años como diputado y canciller hasta su permanencia como jefe de facto del Estado, facilitando pasaportes diplomáticos, rutas aéreas y marítimas y protección militar a cargamentos de cocaína. Diosdado Cabello y Rodríguez Chacín aparecen señalados como operadores clave del entramado político-militar que aseguró el control territorial y logístico del negocio.
El documento también implica directamente a Cilia Flores y a Nicolás Maduro Jr., a quienes se atribuye participación en operaciones de narcotráfico, coordinación de envíos y uso de bienes del Estado, incluidos aviones de PDVSA. Parte de los beneficios, sostiene la acusación, fueron utilizados para consolidar el control político del régimen y financiar actividades electorales.
Héctor “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua, es señalado como socio operativo del esquema, encargado de brindar protección armada, control costero y apoyo logístico a los envíos de droga, en coordinación con estructuras del poder venezolano.
Para Estados Unidos, el caso demuestra que Venezuela funcionó como un nodo estratégico del narcotráfico hemisférico, en alianza con las FARC, el ELN, el Cártel de Sinaloa y Los Zetas, bajo el amparo de una red de corrupción conocida como el Cartel de los Soles. Los acusados enfrentan cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, tráfico internacional de drogas, uso de armas de guerra y decomiso de activos.











