Carlos Tablante | Con Unidad, el cambio es imparable

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Carlos Tablante

No voy a ahondar en el significado histórico de aquella batalla por la independencia de Venezuela de un heroico grupo de jóvenes liderados por José Félix Ribas que tuvo lugar en La Victoria, estado Aragua, y que dio origen a la celebración del Día de la Juventud cada 12 de febrero.

Prefiero que hablemos del sábado 18 de mayo pasado cuando se realizó en ese territorio de sueños y esperanzas el primer acto de campaña del próximo presidente de Venezuela Edmundo González. El candidato estuvo acompañado por un liderazgo plural – especialmente de María Corina Machado – representando el sentimiento de cambio al que aspira el ochenta por ciento del país.

Las palabras claves en los discursos de Edmundo y María Corina fueron reencuentro, reconciliación, cambio y esperanza.

Mi querida ciudad de La Victoria, al igual que el resto del país, se encuentra atrapada en un tiempo de dificultades e incertidumbres. Como concejal del municipio Ricaurte y luego como gobernador de Aragua, y más allá de la política, siempre he mantenido nexos familiares y de afecto que me comprometen con mi gente victoriana en el esfuerzo de convencer, convocar y movilizar para lograr una gran victoria del candidato de la Unidad, Edmundo González, en las elecciones presidenciales del 28 de julio.

La movilización realizada, superando amenazas y dificultades – además del sabotaje del régimen – es la demostración de que el cambio se encuentra en marcha y es incontenible. Fue un evento basado en el esfuerzo local, sin movilizaciones foráneas ni artificiales. Un buen ejemplo de lo que tiene que ser una campaña descentralizada y transversal. Una línea estratégica que debe ser mantenida y fortalecida. Una representación plural que expresa de manera auténtica la unidad política necesaria para impulsar, de la manera menos traumática, los cambios que urgentemente reclama nuestro pueblo.

Quiero destacar del discurso de MCM su llamado al reencuentro y a la reconciliación, dijo: “vamos a tratar a todos los venezolanos y venezolanas por igual. No vendrán ni revanchas ni venganzas (…) Ya incluso hay sectores del aparato chavista que se dan cuenta que esto es insostenible”.

Por su parte, el próximo presidente de Venezuela Edmundo González, al cerrar el acto de La Victoria, mantuvo la línea de sosiego y amplitud, que no solo forma parte de una acertada visión estratégica, sino que expresa uno de los rasgos principales de su personalidad. Destacó en su discurso el llamado a la comunidad internacional para acompañar el proceso electoral del 28 de julio, como una vía para “reducir la migración y hacer de Venezuela un socio confiable”. Aprovechó para enviar un mensaje directo a sus adversarios: “para quienes aún creen en el gobierno, garantizo una alternancia en paz en el cual todas las fuerzas políticas – sin discriminación – puedan ejercer sus derechos en el marco de la Constitución”.

Tomando en cuenta que las siguientes palabras provienen de quien será comandante en jefe de las fuerzas armadas venezolanas, resaltamos la siguiente cita: “A la fuerza armada nacional les digo: Ustedes cumplen un papel fundamental en la seguridad de todos. Seré garante de su institucionalidad, tal como reza el artículo 328 de la Constitución”.

Lo dicho por Edmundo González cobra mayor importancia si recordamos que en días anteriores el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, difundió una breve alocución donde se refirió a la disposición de la FAN “para dirimir nuestras diferencias”, usando dos veces la expresión “y defender las elecciones”.

El candidato no deja de priorizar en su discurso los problemas que afectan a las mayorías como recuperar el empleo con salarios dignos, mejorar los servicios públicos – en especial agua y electricidad -, la salud y la educación, así como retomar la reforma y la descentralización del Estado para poder reconstruir la institucionalidad del país con transparencia y eficiencia. Un punto fundamental es la atención a la crisis humanitaria compleja que sacude al país.

No debemos caer en el triunfalismo. Las detenciones arbitrarias y las continuas amenazas a dirigentes sociales y políticos, el cierre del Hotel El Recreo donde se alojarían los dirigentes de la Unidad asistentes al acto de La Victoria, la presión contra la emisora Éxitos 93.1 para impedir la entrevista de Edmundo González por el reconocido periodista y colega constituyente Antonio Di Giampaolo (lo cual culminó con la renuncia de éste a la emisora), no hicieron mella en la firme decisión de los dirigentes de la Unidad de mantener una línea pacífica sin caer en provocaciones y de hacer un llamado firme al voto y a su defensa en las próximas presidenciales.

En resumen: la emoción combinada con inteligencia, prudencia, unidad y organización, derrotaron y derrotarán al abuso y la prepotencia del autócrata. Es evidente la soledad de un régimen que se cae a pedazos por la disputa interna por el botín de la cleptocracia. Quedaron al desnudo. Es un régimen que cada día tiene más miedo de que ya no mete miedo a nadie.

Con la fuerza de la unidad, el cambio es imparable.

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